El campo es una forma de mirar lo que fuimos y lo que somos. La historia de Los Pedroches está en el campo. También nuestra salvación. Somos grandes por lo que hicimos. Nuestra riqueza está en esos ganaderos, agricultores, pastores, mujeres y hombres que trabajaron en los campos de sol a sol. Pusieron su capital humano a nuestra disposición Nunca supieron de domingos y vacaciones. Dedicaron su vida al trabajo y con mucha humildad construyeron un modo de supervivencia. Esta gente no tenía el campo como paisaje, lo tenían como su amigo, su refugio, su esperanza, su ilusión, su cobijo, su vida. Muchos tuvieron que dejar la escuela cuando eran uno niños. No tuvieron más oportunidad que la que la del campo. Pero la aprovecharon. El campo es una colección de vidas y de paisajes. Nuestra comarca ha pasado de ser una modesta tierra de labranza a una tierra productora de manjares que ya están en medio mundo. Y en la mayoría de los casos, ni lo sabemos.

No se entiende nuestra historia sin estos héroes del campo. No se entiende nuestra historia sin Covap. No se entiende tampoco sin el sacrificio de nuestros antepasados. Hace casi 60 años que nació la Cooperativa. Ella ha conseguido unir a un sector, a los pueblos y a los habitantes de la zona. Su crecimiento y transformación ha sido brutal. ¿Cómo lo ha conseguido? Tengo mi propia teoría para analizar el éxito de Covap. Yo destacaría de ella su espíritu, la unión de sus socios y trabajadores, la confianza, la humildad y la aplicación de los valores humanos a su quehacer diario. No se estudia en la escuela nuestra historia y sí un montón de asignaturas que no tienen nada que ver con lo que somos. Nos están enseñando a ser unos urbanistas a pesar de vivir en el mundo rural. No obstante, nuestra historia está ahí. Un día será estudiada. Hemos sido demasiado descuidados con nuestros logros.

Estamos en un tiempo de esperas. Creemos que llegarán esos tiempos que se fueron. Me refiero a esos de la comodidad, del derroche, de la realidad ficticia en la que vivimos hace muy poco. Aunque sabemos que posiblemente no volverán los esperamos y los reclamamos. El mundo es mucho más cambiante en la ciudad. En el campo se vivió menos esa locura transitoria de los tiempos que se fueron. Sin embargo, uno se tiene que ir haciendo a la idea que las subvenciones irán perdiéndose poco a poco y que habrá que adaptarse a lo que esté por venir. Nunca se perderá el concepto de supervivencia. El campo da para vivir si lo trabajas. No solo da para eso.

El campo es la herramienta que tenemos para evitar la despoblación de los pueblos. Por eso es importante que en citas como la de este fin de semana comprendamos lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos si sobrevivimos.